Opinión | Pedro Expósito (Albero&Mikasa).– El CD Torreperogil ya lo tiene a la vista. Apenas quedan unas brazadas para llegar a la orilla. El esfuerzo, el compromiso,  el trabajo  o el sacrificio de cada viaje a la provincia de Málaga empieza a cobrar sentido. Se está rozando, casi palpando con la yema de los dedos, algo tan efímero como reconfortante: la gloria.

Los jugadores del Torreperogil tras vencer al Alhaurino | Radio La Loma

Parafraseando a Gary Lineker  sobre su equipo, el Leicester City, los jugadores del CD Torreperogil “están al borde de la inmortalidad deportiva”. Y es que el Sporting, como es conocido el club por los torreños, está a un solo paso de lograr el tercer ascenso en cuatro temporadas. Algo al alcance de pocos.

No es mal espejo donde mirarse el King Power Stadium para los chicos de Juande Peralta, y es que, a principio de temporada, tampoco nadie apostaba nada por el CD Torreperogil. Por primera vez en su historia en Primera Andaluza y teniendo que pelear contra equipos más potentes en lo económico como los malagueños, era aventurado pensar que, a falta de seis jornadas para el final, un nuevo ascenso podría ser posible. No pasar apuros era el objetivo.

Los jugadores del Torreperogil tras vencer al Alhaurino | Radio La Loma

Fuengirola puede ser el sitio donde se consiga una nueva gesta deportiva para los del Abdón Martínez. Allí los rojos podrían llegar, de ganar, a los 58 puntos. Una cifra que el octavo, primer equipo que se quedaría sin ascender, no podría igualar ni aun ganando todos los choques restantes, ya que serían 17 los puntos de colchón de los de Juande a falta de 15 por disputar.

Un empate también valdría al Sporting para lograr la promoción matemática, siempre y cuando el Villacarrillo no lograra ganar su encuentro en Mijas. Incluso con una derrota, acompaña de otra del conjunto del Simarro o un empate, aseguraría el ascenso torreño.

Motivos para que este viaje a la costa malagueña sea una fiesta para todos los que componen este modesto club, que vive auténticos días de vino y rosas mientras escribe las páginas más bonitas del fútbol de su localidad.