NUESTROS SUPERHÉROES SIN CAPA EN TORREPEROGIL – EPISODIO 1

Panaderías  La Unión y Vera, el pan de cada día en Torreperogil

Con el reconocimiento a nuestros sanitarios en días anteriores, hoy comenzamos una serie de reconocimientos a nuestros SUPERHÉROES SIN CAPA, personas de carne y hueso que están arriesgando su salud, su integridad y la de sus familias para ofrecer servicios esenciales a la ciudadanía, como así marca el real decreto que declaraba el estado de alarma en nuestro país a consecuencia de la pandemia mundial provocada por el Covid-19, el maldito Coronavirus.

Hoy queremos pararnos en aquellos y aquellas vecinas que trabajan cuando tu duermes, artesanos a decenas de grados, entre harinas y levaduras, hoy queremos rendir homenaje a nuestros panaderos/as.

Apenas anochece y las panaderías comienzan a emanar ese aroma típico del pan recién horneado, durante horas se amasa y hornea el pan de cada día, ese alimento que lleva impreso un trocito de su corazón en cada pieza que fabrican.

En Torreperogil son dos las panaderías que están haciendo el día a día de nuestros vecinos, un poco más llevadero, un poco más dulce o salado. La Cooperativa La Unión y Panadería Vera, son las dos empresas que a día de hoy nos llevan el pan a la mesa, maridan nuestros postres o llenan de productos tradicionales la “talega del pan” con ochíos, tortas o el típico bollo de agua.

Con frío, calor o virus, ellos están ahí, cargan sus vehículos para recorrer las calles desiertas de estos días, que cobran vida al son de la bocina típica que avisa de la llegada del pan. En ese momento todo cambia, comprar el pan no es solo un gesto que lleva impreso factores nutricionales, también es un acto social, vecinas y vecinos entablan conversación se habla del tiempo, del coronavirus, de la reclusión, todo con el miedo que atenaza nuestra sociedad que guarda con recelo su metro y medio obligatorio.

Las caras inexpresivas de los/as repartidores/as son solo interrumpidas por el fruncir del ceño en una sonrisa o ese guiño feliz de la amistad o el respeto. Las mascarillas no tienen personalidad, aunque habría que ir pensando en dibujarles unas sonrisas, para siempre.

Cuando todo termina, furgonetas vacías de pan y tradición, de compromiso, comienza un nuevo día, comienza una nueva jornada, un día menos para salir de esto, un día más para soñar, felices sueños a todos nuestros panaderos/as, que vuestros sueños sean nuestro mañana.

Antonio Rosillo

CEO y fundador de esta santa casa, pero una parte minúscula de este gran proyecto que es Diario Guadalquivir.

Antonio Rosillo Martínez

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