El municipio de Villanueva de la Reina ha conseguido mantener una antigua tradición que se desarrolla durante el sermón de la Pasión, en la mañana del Viernes Santo. Se trata de los pregones, cantados a dos voces sin acompañamiento.

Para ello, un grupo de personas se han preocupado de coger el relevo de los mayores que lo cantaban desde hace años. Se han ido uniendo jóvenes que aseguran el futuro de esta tradición centenaria.

También sortean el paso de los años las coplas de pasión, entonadas  delante de los pasos procesionales.   El origen de estos cantes se desconoce, pero deben estar entroncados con el Barroco, con lo que supuso de exaltación de la religiosidad popular contrarreformista y con cierto auge económico de Villanueva de la Reina en los siglos XVII y XVIII.

Coincide que quienes cantan las coplas de pasión y los pregones también forman los peculiares “armaos”: soldados que desfilan delante del piquete de romanos y de los pasos procesionales.

Esta tradición nació en los años 50 cuando la Semana Santa en Villanueva de la Reina empezaba a tener una mayor importancia y, desde entonces, el cargo de capitán, de estos armaos, se ha ido transmitiendo de padres a hijos hasta nuestros días.

El traje lo forma un pantalón atado con un cordón (rematado en motas) por debajo de la rodilla; media de punto de ganchillo; zapatos y borceguíes de cuero labrados; casaca, sin mangas, sobre la chaqueta con camisa, corbata roja y alfiler en el nudo; cinturón de cuero ancho y pañuelo blanco en el lado izquierdo, además de una banda roja, que en el Santo Entierro se cambia por otra de color negro, al igual que la corbata. El traje es de color amarillo oscuro.

También llevan un casco algo alargado, con un morrión en la parte superior semejante al de los romanos, de color rojo (en el Santo Entierro es negro). Portan una alabarda, que en la procesión del Santo Entierro la llevan hacia abajo.