Una representación municipal, encabezada por José Rubio, alcalde de Cabra del Santo Cristo, ha estado presente en las fiestas patronales en la barriada burgalesa de Juan XXIII, dado los lazos de unión que existen entre ambas localidades gracias al lienzo del Cristo de Burgos que tiene una importante presencia en el municipio jiennense.

El encuentro se produjo en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, patrona de dicho barrio, que cumple cincuenta años desde que fuese erigida en el año 1967 por el arzobispo Segundo García de Sierra. Para entonces el pueblo de Gamonal ya se había anexionado a Burgos.

El alcalde de Cabra del Santo Cristo, José Rubio, destaca la amabilidad que son recibidos en esas tierras por el vínculo que existe con ellos, su corporación municipal y las autoridades del barrio de Juan XXIII. Cuenta que ha sido una grata experiencia el hecho de compartir este importante evento.

Recientemente, la imagen del Cristo de la ciudad de Burgos ha visitado y presidido la iglesia parroquial Nuestra Señora de la Expectación, de Cabra del Santo Cristo.

Durante dos días los vecinos de la localidad jaenera han tenido la oportunidad de rezar ante el Cristo, cuyo lienzo se convirtió en una auténtica leyenda cuando en su traslado a Guadix los bueyes decidieron que tenía que permanecer en Cabrilla y desde entonces una multitud de personas lo visitaban en peregrinación.

El consistorio le concedió al famoso Cristo de Cabrilla, en el año 2013, coincidiendo con el 375 aniversario, el título de Alcalde Mayor y Perpetuo de la Villa.

Muchos vecinos y foráneos también aprovechan esta festividad para visitar el Nicho de la Legua, levantado a mediados del siglo XVII en el lugar donde se cuenta que cayó rendida la caballería que transportaba el lienzo del Cristo de Burgos. De planta cuadrangular y cubierta a cuatro aguas, se trata de un humilladero que a la vez tiene una peculiaridad que lo hace único, pues posiblemente nos encontremos ante uno de los escasos ejemplos de “leguario” que puedan existir, ya que en su cara norte una placa nos indica que desde aquí falta una legua hasta “Cabrilla”, de ahí su nombre. En el año 1899 el prior Pugnaire decidió acometer la construcción del nuevo nicho de la Legua, apenas doscientos metros más arriba, junto a la carretera que por aquellos años se acababa de trazar.