En la histórica villa de Garcíez se plantó la semilla de lo que posteriormente fue la aprobación de un decreto de la Presidencia del Gobierno relativo al régimen de los aceites de oliva o comestible. Aquel decreto del 8 de junio de 1926 venía a proteger el aceite puro de oliva.

Todo ello se produjo tras la visita a Garcíez del rey Alfonso XIII, que se hospedó en el palacio del marqués de Viana el 14 de enero de ese mismo año. Al día siguiente el monarca inauguró el molino de La Laguna, según relata Luis Daniel Soriano, dinamizador del centro Guadalinfo de Garcíez, que ha investigado sobre los dos días que estuvo Alfonso XIII en el municipio y cuyo resultado lo ha reflejado en una conferencia ofrecida a todos los vecinos, gracias a la organización del Ayuntamiento de la entidad, en la que ha documentado con artículos de prensa y artículos de la época, la importancia de la visita y la iniciativa de José de Saavedra, marqués de Viana, para hacerle ver la necesidad de una ley que protegiera la producción nacional del aceite.

El 15 de enero de 1926 el Rey, el presidente del Consejo de Ministros, el gobernador de Sevilla y un buen número de terratenientes, asistieron a la representación de las diferentes labores que se desarrollaban durante la recolección de la aceituna, aunque fue durante el discurso del marqués en el acto de inauguración del molino de La Laguna cuando pidió una regulación a la producción nacional y al aceite puro de oliva, “puesto que en el sector oleícola existía una gran crisis, que se había generado por la adulteración habitual del preciado líquido, de forma que se vendía con una mínima parte de aceite de oliva y lo demás eran aceites de otras semillas de diferentes países”, según recoge Soriano en su exposición.

Gracias a este gran evento, que preparó el marqués de Viana, se concienció a las partes de la necesidad de una regularización del sector, que llevó unos meses más tarde.

En el acto también se proyectó un vídeo de dicha visita a Garcíez y a la hacienda La Laguna.