Los 93 niños saharauis acogidos por familias jiennenses durante dos meses pasan este miércoles su última noche en tierras andaluzas tras pasar sus Vacaciones en paz. El jueves por la tarde cogen un avión en el aeropuerto de Málaga para regresar a Argelia, donde están ubicados los campamentos de refugiados de Tinduf.

Los 61 niños que llegaron el pasado junio a la Asociación de Apoyo al Pueblo Saharaui y los 32 que lo hicieron a la Asociación de Amigos del Sáhara Libre de Linares ponen rumbo al desierto tras un verano sin incidentes en el que una vez más el programa Vacaciones en Paz ha sido “todo un éxito”, según han informado desde la primera organización.

“Los pequeños vinieron con el propósito de paliar las necesidades básicas sanitarias y alimenticias, muy deficientes en los campamentos”, han informado, explicando que han pasado los controles médicos con éxito, fueron vacunados y acudieron al dentista y al oftalmólogo, entre otros especialistas. Además, participaron en diferentes actividades que sirvieron como punto de encuentro de los pequeños e intercambio de experiencias de las familias de acogida.
Los saharauis, de entre 9 y 13 años, disfrutaron de un verano lejos de las altas temperaturas del desierto, que rozan los 60 grados durante el verano, y ya piensan en volver el próximo verano. Para la vuelta a casa las familias de acogida prepararon un equipaje lleno de alimentos, ropa y material escolar, algo a lo que tienen un acceso muy precario en el Sahara.
El programa Vacaciones en Paz se viene desarrollando en la provincia desde 1992 como respuesta al exilio que la población saharaui sufre lejos de su país, invadido por Marruecos. Durante los últimos meses, organizaciones internacionales han denunciado la escasez de ayuda humanitaria en los campamentos de Tinduf, y la población saharaui se queja de la poca iniciativa de la comunidad internacional para resolver un conflicto que les mantiene ya 40 años en el exilio.