Ya está en “la calle” el libro “La puerta de la infamia. Crónicas del Caso Marey”, el libro que gracias a la generosidad de Antonio Muñoz Molina editado por la Fundación “Huerta de San Antonio” para seguir con la rehabilitación de san Lorenzo. Este libro recopila las 21 crónicas que Muñoz Molina publicó en el diario “El País” entre mayo y julio de 1998 sobre el juicio del llamado “caso Marey”. Por ahora, sólo se puede adquirir en Úbeda (Librería Libros Prohibidos o la iglesia de san Lorenzo) y, principalmente, en la web http://lapuertadelainfamia.com/

Muñoz Molina escribió un post – Literatura de lo cierto- el otro día en su blog, donde habla del libro:

“El periodismo es literatura porque intenta contar el mundo con palabras. Y lo más literario de un periódico no tienen por qué ser las columnas de opinión. Un buen reportaje o una crónica son ejercicios literarios de primera categoría, como un buen libro de divulgación científica o de historia.

Cuando yo he disfrutado más de hacer literatura en el periódico fue durante los meses de 1998 en que acudí al Tribunal Supremo para escribir una crónica diaria del juicio por el secuestro de Segundo Marey, que fue en realidad un proceso sobre los crímenes del GAL, aquella repugnante tentativa de responder al terrorismo con sus mismas armas, al margen de la ley, desde los sótanos más siniestros del estado. Viví tan atrapado por aquella historia como por la invención y la escritura de una novela. Me levantaba, desayunaba, salía de casa y me iba al Supremo, y allí me pasaba el día. Al terminar regresaba a casa y escribía mi crónica. Era una exaltación sin sosiego, una mezcla de entusiasmo y horror, de codicia de saber y observar y espanto por la facilidad del crimen y del abuso de poder, por la infección siniestra que expandían los terroristas y sus cómplices, y los que se aprovechaban con codicia inmunda del terrorismo para robar dinero público.

Fue un aprendizaje completo: sobre la historia reciente y sobre el oficio de escribir pegado a los hechos, urgido a diario por plazos exigentes, por los límites tan saludables que impone la escritura de periódico: un cierto número de palabras y no más, una hora fija de entrega. Quería retratar a los personajes de aquel reparto entre sórdido y grotesco como esos dibujantes que ilustraban antes las crónicas de tribunales.

Hubo un proyecto de libro que no llegó a cuajar. El año pasado, Nicolás Berlanga, de la Fundación Huerta de San Antonio, me propuso editar las crónicas. Acaban de salir en un libro breve y muy bien diseñado, con dibujos de Tíscar Espadas. Decidimos que se vendería en exclusiva por internet. La recaudación íntegra irá a los fondos con que la Fundación está restaurando la iglesia de San Lorenzo en Úbeda y organizando en ella todo tipo de actividades culturales”.