La peña flamenca “El olivo del cante”, de Villanueva de la Reina, ha conseguido que el cante forme parte de la vida diaria de sus vecinos. Ha conseguido crear escuela, implicar a diversos colectivos en sus iniciativas y ya tan solo faltaba que organizaran una zambomba flamenca y consiguieran sacar de sus casas a medio pueblo para participa en este experimento flamenco.

Todo ello se debe al excelente trabajo realizado por los miembros de la propia peña que escudriñan novedosas alternativas para acercar el flamenco a los villanoveros.

Cuando ya había oscurecido la plaza de la Autonomía brilló con luz propia entorno a unas ascuas, donde se habían arremolinado un gran número de personas para escuchar los villancicos aflamencados que cantaban Mariangeles, Lidia y los alumnos de la escuela, Lola, Isabel, María Adela, Carmen, Leonor, Carlos y Juanma, junto a la guitarra de Mario Moraga y su gente.

Todo un detalle de las vecinas que llevaron roscos y pestiños para endulzar una velada que ya se ha convertido en referente obligatorio dentro de las múltiples actividades que desarrolla la peña flamenca “El olivo del cante”.

Pedro Soto, miembro de la directiva de esta peña, también agradeció la colaboración del Ayuntamiento por su continua apuesta por la cultura, así como a Juan Antonio por la difusión que le hace a través de sus vídeos.

Todo un empeño convertido en una ilusionante zambomba flamenca donde se entrelazó la convivencia, la amistad y los villancicos flamencos, ya que este acto es el principal argumento en el que se sustenta la participación de un pueblo en una tradición que nace con un largo recorrido por delante.

Los orígenes de la zambomba flamenca, muy celebrada en Jerez, se localiza en las convivencias que se organizaban en los patios de las casas de vecinos, donde compartían viandas, vinos y cantes.