Hay que buscar “turistas sostenibles” para garantizar que se preserven los espacios naturales. Es lo que mantiene el profesor del Departamento de Economía de la Universidad de Jaén (UJA) Juan Ignacio Pulido, según el cual el turismo creciente en espacios naturales “puede ser una oportunidad desde el punto de vista del empleo pero supone un peligro para la preservación de este tipo de territorios”.

En el marco de los Cursos Universitarios de Verano Intendente Olavide de La Carolina, el experto ha afirmado que el turismo de naturaleza no implica necesariamente que se sea respetuoso con el entorno. De hecho, solo un 20 por ciento de los turistas pueden calificarse como “sostenibles” o con “una creciente conciencia ambiental”. Por ello, recomienda que la gestión de los productos turísticos de naturaleza se oriente hacia perfiles “más sostenibles y responsables”. En ese sentido, ha señalado que hay turistas “capaces de pagar por productos que generen valor, como la aventura o las convicciones, y están dispuesto a pagar más”. A ellos, según Pulido, deben dirigirse los esfuerzos para captar “a un turista más responsable con los lugares que visita y para esto tenemos que identificar el valor por el que este turista está dispuesto a pagar y tener un comportamiento más responsable”.

Su ponencia se ha celebrado en una jornada en la que la responsabilidad individual ha centrado buena parte de las intervenciones. José Luis Lietor, educador ambiental y doctor en Biología, ha insistido en la necesidad de conectar economía verde y consumo responsables. Lietor considera que “la economía verde que está bloqueada por los intereses de las compañía y los gobiernos”, por lo que entiende que la única posibilidad de avanzar hacia un modelo económico más sostenible reside en el poder de los consumidores, en que “el consumidor decida cambiar su modelo de consumo”.

Desde su perspectiva, nada puede esperarse desde las empresas o los gobiernos a los que ha acusado de formar lobbies que no tienen en cuentan la necesidad de impulsar un modelo más responsable con la conservación del planeta y los recursos. En su intervención se ha referido a los pilares del “consumo responsable”, llamando especialmente la atención sobre el uso y el abuso de sustancias nocivas para la salud, entre las que ha citado aditivos alimentarios, transgénicos o pesticidas, entre otros, de los que se ignoran las consecuencias porque su uso forma parte del desarrollo del modelo económico convencional.

Sus críticas han alcanzado al sistema educativo que “se olvida de educarnos en el consumo responsable” y a los medios de comunicación que, ha dicho, “no son asépticos y rinden más cuentas a las empresas que los financian que al interés general”.