ARQUEOLOGÍA En la región egipcia de Asuán, Se trata de los restos de una mujer egipcia que murió en torno al año 2.200 a.C. Su momia la han hallado investigadores andaluces en la necrópolis de Qubbet el-Hawa.

El cáncer de mama está muy presente en nuestra sociedad, pero viene de lejos. De hecho, ahora podemos saber con certeza que esta enfermedad tiene al menos 4.200 años gracias a un hallazgo de investigadores andaluces, que han encontrado en la región egipcia de Asuán las evidencias de esta patología más antiguas que se conocen. La portadora era una mujer de entre 30 y 40 años y 1,62 metros de altura que murió en torno al año 2.200 a.C. Su cuerpo fue momificado y ha llegado hasta nuestros días.

Sus restos se hallaron en la necrópolis de Qubbet el-Hawa, donde la Universidad de Jaén (UJA) dirige un proyecto de excavación en el que participa también la Universidad de Granada (UGR). El equipo multidisciplinar ha analizado la momia y ha llegado a la conclusión de que la enferma padeció metástasis, dada la osteoporosis que presentan los huesos, lo cual indica que permaneció mucho tiempo sin moverse.

Según ha explicado en rueda de prensa el director del equipo, Alejandro Jiménez, la momia estaba en la tumba QH33, excavada en la roca, donde solo se enterraba a la clase privilegiada de Elefantina, que en esa época estaba reducida a cuatro o cinco familias (unas 150 personas). El enterramiento fue descubierto en el siglo XIX y  excavado en numerosas ocasiones. Los restos de la mujer, sin embargo, son “completamente novedosos, se encuentran en un notable estado de conservación y han sido investigados por primera vez”.

Esto ha dado lugar al citado hallazgo, especialmente relevante teniendo en cuenta que, hasta el momento, la noticia más antigua del cáncer de mama que se conocía estaba fechada en el año 1.600 a.C., esto es, 600 años después de las pruebas que se han encontrado en esta excavación. “Además, esta enfermedad aparece descrita en el conocido Papiro Smith, pero hasta ahora no se ha podido disponer de la evidencia. Nuestro hallazgo nos ha permitido disponer de ella en forma del esqueleto completo de una mujer, de época aún más antigua (hace 4.200 años), que ahora estudiaremos minuciosamente”, ha señalado el director del Laboratorio de Antropología de la UGR, Miguel Botella López.

El estudio de esta y otras momias ha permitido, asimismo, determinar que el Antiguo Egipto era más que grandes monumentos, “La mitad de la población egipcia moría antes de cumplir los cinco años”, ha explicado Botello, haciendo referencia a las enfermedades infecciosas que padecían los ciudadanos de la época (como brucelosis o fiebre de Malta) y que se han identificado en los cuerpos de la citada necrópolis.

El Proyecto Qubbet El-Hawa que dirige la UJA en Egipto está financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad. Desde que iniciara sus excavaciones en la necrópolis de Asuán en 2007, la concesión de zonas para trabajar ha ido aumentando por parte del Gobierno egipcio, estando en la actualidad presente en casi toda la necrópolis. El pasado enero comenzó la séptima campaña arqueológica.