“Ahora, dada la falta de vocaciones y las tareas que deben atender, han decidido dejar la atención de este santuario para ocuparse de otras tareas”, han explicado este lunes en nota desde el Obispado sobre la marcha de esta comunidad. Por ello, el pasado sábado se celebró una misa de despedida presidida por el obispo de la Diócesis de Jaén, Amadeo Rodríguez Magro. Junto a él participaron representantes de la comunidad trinitaria jiennense, así como otros llegados “de muchos lugares” y los sacerdotes del Arciprestazgo Condado-Las Villas.

A la eucaristía, que contó con la música del coro parroquial de Iznatoraf, también asistieron numeroso fieles. El obispo reconoció y agradeció durante su homilía la labor realizada por la Orden Trinitaria desde su fundación, haciendo referencia a San Juan de Mata o San Felix de Valois, entre otros santos trinitarios. Y en concreto, destacó la tarea de esta congregación tanto en el templo villanovense como en el Santuario de la Virgen de la Cabeza, en Andújar, además de valorar la de las monjas trinitarias de la Diócesis y del laicado trinitario.

En este sentido, Rodríguez Magro aludió a “la espiritualidad cristiana que es trinitaria y la redención como carisma de esta congregación”. Según añadió, en estos santuarios se hace “una verdadera redención y liberación de muchas personas que acuden buscando el perdón, la misericordia y el amor de Dios”. A partir de ahora la atención del Santuario de la Virgen de la Fuensanta la llevará a cabo el párroco de Villanueva del Arzobispo, Bartolomé López, nombrado rector del templo. Al hilo, el obispo agradeció la disponibilidad de los sacerdotes de los pueblos cercanos para atender a la nueva situación y pidió “oraciones fervientes por las vocaciones sacerdotales y religiosas para poder atender al pueblo de Dios”.