El buen tiempo  permitió  que vecinos y visitantes disfrutaran de todas las cofradías de pasión. Este año la cofradía del Cristo de la Misericordia, Nuestra Señora de la Salud y San Juan Evangelista volvió a recuperar su tradicional día de salida desde la parroquia de San Juan Evangelista. Esta joven hermandad, que lleva menos de 5 años procesionando y que cuenta con alrededor de 50 cofrades, realizó su estación de penitencia el Miércoles Santo arropado por miembros de otras cofradías de pasión y gloria. Al día siguiente, la parroquia de la Encarnación lucía sus mejores galas para acompañar al Cristo del Perdón y el Señor de la Humildad en su viacrucis.

La noche del jueves al viernes a las 5:30 de la mañana un gran número de fieles y devotos se concentraban a las puertas de la parroquia de San Juan Evangelista para acompañar a Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores que iban al encuentro del Cristo de la Piedad que les esperaba en la ermita de Nuestra Señora de la Cabeza para realizar su recorrido por las calles de Mancha Real acompañados por las melodías de las agrupaciones musicales locales “Pájaros Carpinteros”, “Villa de Mancha Real” y “Amigos de la Música”.

La esperada Madrugá  convocaba a multitud de vecinos de Mancha Real  que acompañaron a los pasos durante cuatro horas hasta las 9 de la mañana en que las tres cofradías de pasión se encontraban a las puertas de la iglesia de San Juan Evangelista. Una vez ahí, cofrades de Nuestro Padre Jesús portaron la talla de la Verónica para que las cuatro imágenes bailaran al compás ante las atentas miradas de los que inundaban la plaza de la Constitución.

La tarde del viernes santo, la cofradía de Nuestro Padre Jesús cambiaba el color de su capa para vestir el negro para acompañar al santo entierro que realizaba su trayecto acompañado por tres militares de alto grado y varias mantillas. Tras el féretro,  también se encontraban las autoridades de Mancha Real.

La Virgen de los Dolores, único paso mariano que procesiona  en la localidad y que sale acompañando a otras cofradías en la madrugá y la tarde de viernes santo. Adelantaba su hora habitual salida. Tras encerrar al yacente, las cofrades  cambiaban las ruedas del paso para portar a hombros a la Soledad que como novedad antes de iniciar su recorrido recibió los cantes de la Trova Santo Reino de Begijar. Acompañada  por la belleza de sus mantillas, esta hermandad cien por cien mariana realizó su recorrido armonizada por un solemne trio de viento.

El broche a la semana santa mancharrealeña lo puso la fiesta de resurrección. Después de la vigilia pascual, el resucitado procesionó por los alrededores de la parroquia de San Juan Evangelista. Algunos fieles se trasladaron a los salones parroquiales de San Francisco para realizar una cena- convivencia hasta la madrugada.