Un total de 52 años de cárcel es lo que ha solicitado el Ministerio Fiscal para M.C.O.E., la madre y vecina de Arquillos (Jaén), de 44 años, acusada, entre otros delitos, de maltratar y prostituir a sus hijas desde que éstas tenían 13 y 15 años. M.C.O.E. no se sentará sola en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Jaén cuando finalmente se fije la fecha de juicio. La acompañarán su pareja sentimental, P.A.F.O., de 36 años, acusado de dos delitos continuados de agresión sexual, malos tratos y provocación sexual.

También ocupará el banquillo un vecino de Arquillos, S.L.C. para el que el Ministerio Público reclama 20 años de prisión por un delito de abusos sexuales continuado y otro de agresión sexual cometido presuntamente sobre la menor de las hijas y a sabiendas de que era menor de edad. En la causa también aparecen otros dos vecinos de Arquillos que ya han fallecido y a los que se les acusaba de pagar a la madre cantidades entre 100 y 200 euros para mantener relaciones con una de sus hijas cuando esta era menor de edad. Este caso se destapó en julio de 2014 cuando una joven de 19 años huyó de su casa de Arquillos el 7 de julio de 2014 para evitar seguir padeciendo los abusos sexuales a los que ella, desde que tenía 13 años, y su hermana mayor, desde que tenían 15 años, eran presuntamente sometidas por parte de la pareja de su madre.

Además, en la causa aparecen otros dos vecinos más que supuestamente pagaban a la madre de la joven cantidades de entre 100 y 200 euros para que mantuviera con ellos relaciones sexuales. Sin embargo, estas dos personas han fallecido y no han podido ser imputadas en la causa. Todos los abusos y agresiones se producen, según recoge la Fiscalía, con el conocimiento y consentimiento de la madre que llegó a decir a su pareja y también acusado que “si alguna vez tenía falta que lo podía hacer con ella o con alguna de sus hijas, que para eso había tres mujeres en casa”. También como prueba en el procedimiento se encuentra la carta que la hermana menor remitió a sus abuelos contando los abusos y agresiones sexuales, además de relatar los malos tratos físicos que tanto ella como su hermana mayor sufrían en casa.

De hecho, la joven que se fugó denunció que habitualmente recibía golpes por parte de su madre y del compañero sentimental de ésta con “gomas de mangueras, botellas o palos de fregona y escobas”. Cuando la joven huyó de su casa, su idea era denunciar a su madre y a su pareja para así poner fin a las agresiones que tanto ella como su hermana venían padeciendo. La joven que huyó de casa, según recoge el escrito de calificación al que ha accedido Europa Press, se presentó voluntariamente en el cuartel de la Guardia Civil cuatro días después de su desaparición para “relatar los atroces sucesos que ha venido sufriendo” y que Fiscalía califica de “infierno” por “las múltiples agresiones verbales y físicas durante toda su vida, así como sevicias sexuales”.

La acusada y su pareja, también acusada, tienen otros tres hijos, de 7, 6 y 9 años, que la Junta de Andalucía ha decretado en desamparo desde julio de 2014. El Ministerio Fiscal, además de las penas de prisión que acompaña de alejamiento y prohibición de comunicarse, reclama en concepto de responsabilidad civil que indemnicen en 60.000 euros a las dos hijas, actualmente con 21 y 25 años. Al tercero de los acusados le reclama una indemnización de 10.000 euros solo para la más pequeña de las dos.