El coso sabioteño ha sido testigo de una jornada de convivencia y clases de tauromaquia organizada por la peña taurina local.

Sobre el albero se pudo disfrutar de clases prácticas con la participación de dos vaquillas de imponente alzada para los jóvenes miembros de la peña. Desde la barrera se les instaba a seguir los cánones de la tauromaquia, a perfeccionar el compás o a citar correctamente.

La primera vaquilla fue de corte manso y no permitió una buena práctica. La segunda de ellas demostró gran nobleza, permitió mejores pases y dio algún que otro susto que obligó a los presentes a correr en busca de las tablas de la plaza sabioteña.