Terminan cinco días de diversión, tradición y fiestas en Torreperogil

Hace semanas que el consistorio torreño anunció el cambio del recinto ferial a su ubicación tradicional, en las inmediaciones del Paseo del Prado y la Calle España del municipio Torreño. Una feria cercana, más participativa y sobre todo mucho más homogénea que ha salpicado Torreperogil con su fuerza en esta edición 2016.

Como es algo habitual, en este tipo de transiciones existen voces discordantes, que en muchos casos no entienden a la razón. Las constructivas y que hagan crecer Torreperogil a partir de ahora, seguro son bien acogidas por los representantes municipales que seguro han puesto toda la “carne en el asador” para que estos cinco días hayamos podido disfrutar todos los torreños y torreñas.

Una Feria,  que para muchas personas ha recuperado se esplendor, su fuerza y el arraigo de antaño con los vecinos y vecinas de la comarca que la abarrotaban llegado el fin de semana. Vinos casetas, mercaderes de lo efímero, carruseles envueltos en decibelios imposibles y mucha diversión.

Analizando la distinta programación podemos dividir el libreto de actos en cuatro áreas de actuación; las culturales con el éxito de de la verbena nocturna que volvía al Paseo del Prado, las vivencias y los recuerdos leñeros con TREK y el éxito sin paliativos de APACHE que consiguió darle la vuelta a una pista entregada a las versiones de estos clásicos jiennenses. Como no si hablamos de cultura, no podemos dejarnos el llenazo de el Balilla en el Auditorio Municipal con un homenaje al cantaor local Paco Guerrero que emocionó al respetable.

La segunda área, muy importante, se podría definir como la tradicional y gastronómica con una amplio despliegue de bares, casetas y terrazas para acoger a los cientos de vecinos y visitantes que mientras el calor lo ha permitido, han disfrutado de la amplia oferta gastronómica de feria de día que no decae y que vuelve año tras año a ser el epicentro de las fiestas torreñas, consiguiendo incluso cada vez más atraer al visitante con su particular singularidad. La nocturna, esa feria que pocos recordaban ya, ha conseguido resurgir de sus cenizas y las noches han acompañado junto con los espectáculos a disfrutar de ella y hacer de cada jornada algo especial.

Vamos por la tercera razón de peso del buen transcurso de la feria, nuestros toros de fuego y Aguardiente, así como los festejos taurinos, que han llenado de tradición las calles del recinto de este año en el parque Coral Flor de Olivo, incluso los más pequeños han tenido la oportunidad de vivir su Toro de Fuego Infantil. En cuanto a “las vacas” el recinto habilitado para la suelta ha tenido una gran acogida como viene siendo habitual, esta es una de las actividades con más cariño y arraigo en Torreperogil. En la tradicional corrida de toros, Pedro Gallego logró salir por la puerta grande en un festejo que no enganchó al público y la plaza mostro una floja entrada a pesar de lo atractiva de la novillada. Por su parte el Gran Prix hizo disfrutar y sonreír a más de media plaza que asistió a esta lucha de “gladiadores” con una vaquilla que les hizo más de una vez frente.

Por último y no menos destacable, la seguridad y el comportamiento de algunos vecinos y vecinas de Torreperogil, que una noche aun de verano en fiestas, se dispusieron a truncar la privacidad, el descanso y la razón asistiendo a una marcha de la vergüenza hasta el domicilio particular del alcalde, con sones irracionales y un cometido que causa casi el sonrojo al escucharlo. Se siente vergüenza ajena, claro que si, además sintiendo nuestro pueblo como vecinos nunca podemos defender este tipo de actos, es más la condena enérgica ha sido destacable y sobre todo uniforme para repudiar a estos inconscientes que seguro se avergüenzan de estos actos irracionales.

Mucho que mejorar en futuras ediciones, pero también mucho que alabar y pregonar por los alrededores y es que ni más ni menos que la FERIA DE TORREPEROGIL vuelve a escribirse con mayúsculas.