¿Te imaginas una charla entre un Pikachu borracho y un Charmander con hipo? ¿Y al pato Donald y Belén Esteban en el mismo espacio? ¿Cómo crees que sería el anuncio de una bufanda de crochet para gusanos de seda? Este tipo de locuras es al que se enfrentan Amada Santos y Oliver Gil en cada ‘Improvbando’, un espectáculo de improvisación donde el público tiene mucho que decir.

Y es que son los espectadores los que, a través de las tarjetas que reciben a su llegada, plantean las situaciones que los actores tendrán que recrear, partiendo de un título, de una idea o de una serie de parámetros que sirven para dar forma una escena única e irrepetible. “-Ajá… así que el producto que tenemos que anunciar es una sex shop especializada en eyaculadores precoces… -Porque una sex shop es un producto, claro”.

Las risas más o menos discretas se mezclan con las caras de espanto de algunos cuando Gil o Santos lo interpelan. “¿Así te has vestido tú para venir a vernos? ¿Esa ropita tan bonita te has puesto?”, dice Oliver a una espectadora durante la última función del espectáculo, que se mezcla con cañas y tapas, en los últimos tiempos, en el Azulejo, donde suelen estar un jueves sí y otro no. Este toca.