Los implicados en el tiroteo indiscriminado que enfrentó a los Pikikis y los Mallarines en 2008 en Linares han aceptado penas de entre uno y cuatro años de prisión por delitos de tenencia ilícita de armas, participación en riña tumultuaria, lesiones y atentado contra la autoridad. La más alta es para el individuo que encañonó y disparó a un policía, que logró esquivar el tiro.

De esta forma, el juicio por este suceso se cerró el lunes en la primera jornada prevista por la Audiencia Provincial, que estuvo vigilada por un amplio dispositivo de seguridad en el marco del cual detuvieron a dos mujeres jóvenes del clan de los Mallarines, una de ellas menor de edad, por llevar armas listas para disparar. Una llevaba una de calibre 45 de fabricación china; la otra, una Astra de 9 milímetros.

El tiroteo juzgado esta semana tuvo lugar en marzo de 2008. Dos años antes, un pikiki mató a Antonio Mallarín Moreno, hecho que dio lugar a la expulsión de todo el clan de Linares. No volvieron a la ciudad hasta la fecha citada, cuando un patriarca expresó su deseo de morir en su localidad. El regreso de los Pikikis dio lugar a un enfrentamiento por las calles linarenses que se saldó con 18 imputados, hoy condenados.