El investigador, Manuel Rodríguez Arévalo, ha publicado su noveno libro que versa sobre la historia de la línea ferroviaria de Linares a Puente Genil.

Bajo el título “El tren del aceite”, Rodríguez Arévalo recoge en las 582 páginas la historia de cada una de las estaciones de dicha línea, incluidas las cordobesas, los oficios relacionadas con el tren, así como los capítulos dedicados a los viaductos, el parque material y el nacimiento de la compañía de los ferrocarriles Andaluces, que operó en la citada línea, cuyo primer tramo entre Espelúy y Jaén se inauguró el 18 de agosto de 1881.

También incluye en la obra un apartado dedicado a los efectos de la guerra, que tuvo mayores consecuencias en las estaciones cordobesas por encontrarse más cerca del frente.

Según el autor, otro de los grandes valores de “El tren del aceite” son las vivencias y curiosidades que ha recogido de ferroviarios y personas cercanas al ferrocarril, que le infunde al libro un aspecto etnográfico, perseguido por Manuel Rodríguez.

La publicación incluye 240 fotografías y 125 documentos en formato facsimil, que ayuda a entender la importancia que tuvo este medio de transporte en los años de mayor apogeo. Una línea que nació con la intención de transportar minerales desde Linares hasta el puerto de Málaga, aunque el hecho de que las localidades por donde circulaba eran eminentemente olivareras modificó esa intención y el elemento que subió en mayor medida a los vagones del tren fue el aceite. A partir de ahí las personas que hacían alusión a ese ferrocarril lo nombraban como tren del aceite y con ese apelativo quedó.

Con las historias que se narran en “El tren del aceite” se pone de manifiesto la simbiosis que existía entre el tren y los vecinos de las estaciones, como la expuesta por una señora que intercambiaba, con el maquinista, productos de huerta por agua o carbón para su cocina, así como algunos acontecimientos ocurridos a sus trabajadores, tal como cuenta Espíritu Santo, una guarda barreras, que en una noche dura de invierno llamaron a la puerta de la casilla que tenía junto a la barrera y se identificaron como guardia civil. El marido no estaba en ese momento y Espíritu Santo preguntó el motivo de esa visita a altas horas de la noche. La pareja de la benemérita respondió que estaban buscando un avión que había sido abatido, entonces, la guardesa respondió que en su cocina no había ningún avión.

La obra será presentada en cada uno de los municipios que contaban con una estación en esa línea de Linares a Puente Genil, incluyéndose las capitales de Jaén y Córdoba porque el prólogo ha sido elaborado por los presidentes de la Diputación de ambas ciudades.

Manuel Rodríguez ha dedicado sus últimas cuatro publicaciones a temas relacionados con la provincia porque entiende que hay un gran valor patrimonial y etnográfico que es necesario darlo a conocer. Por tal motivo, ha escrito sobre leyendas, romances y pliegos de cordel, entidades locales autónomas y el ferrocarril provincial.