Así lo ha indicado este jueves el concejal de Mantenimiento Urbano, Medio Ambiente y área de Zonas Productivas, Juan José Jódar, durante la visita a los trabajos que se realizan en el paseo de las Bicicletas, en el parque de la Concordia. Según ha explicado, los tratamientos, ejecutados desde la Concejalía de Medio Ambiente, consiste en “inyectables con un depósito con nevapeptina que es introducido dentro del torrente de savia del árbol y que invade toda la zona de hoja de la que se alimenta la procesionaria una vez que sale del pino”. “De este modo tenemos la certeza de que todos los ejemplares fallecen y así evitamos el peligro de que las personas que entran en contacto con esta procesionaria sufran urticaria”, ha manifestado el edil, quien ha añadido que se desarrollan “con especial sensibilidad por el tránsito de personas”.

Es el caso, por ejemplo, del citado paseo de las Bicicletas, que tiene justo al lado una zona infantil, de modo que se ha establecido “un perímetro”. Esta intervención, además, se ha llevado a cabo en varios centros educativos que tienen pinos en su entorno “para evitar el contacto con los más pequeños”. En concreto, se trata de los colegios Jesús y María, Ruiz Jiménez, Santo Domingo, San José de Calasanz, Alfredo Cazabán y Martín Noguera, que se unen a otros espacios donde también se desarrolla este tratamiento, como los parques de la Concordia y del Seminario. “Se trata de seguir avanzando en esta innovación con la concesionaria sin intentar escatimar en esfuerzos y medios económicos, teniendo en cuenta que este tipo de tratamientos puede reutilizarse el envase, por lo que también se gana en medio ambiente”, ha afirmado Jódar.

Ha recordado que el año pasado se hizo “para observar cómo se producía en este caso la expansión de este veneno en el pino y cómo era absorbido por los ejemplares de procesionaria en los pinos donde se realizó”. Este año, según ha valorado, “gracias a este tratamiento no aparece en estos pinos signos de procesionaria”.