El juez de Menores de Granada Emilio Calatayud ha pedido “sentido común a los políticos” para alcanzar pactos por la educación, con una “ley que dure una generación” y no cambie cada pocos años, y por el menor; además de impulsar medidas como “volver a modificar el Código Civil”, que permitan recuperar la autoridad de los padres. El juez Calatayud pide Ampliar foto Lo ha señalado este miércoles a los periodistas antes de participar en la Universidad de Jaén en el VII Congreso Nacional de Justicia Penal Juvenil que se celebra hasta este jueves con el objetivo de realizar un análisis en esta materia desde una perspectiva multidisciplinar. Calatayud ha afirmado que son “muchos factores” los que influyen en los menores que cometen delitos, comenzando por “la pérdida de autoridad de los padres”. Ha aludido a la reforma en 2007, con José Luis Rodríguez Zapatero, se hizo del Código Civil. Ha añadido que “quitó” lo concerniente a que “los padres deberán corregir razonablemente y moderadamente a sus hijos” y “Mariano (Rajoy) no lo ha puesto”.
“A los niños se les habla de derechos y no de deberes. No se ha transmitido el artículo 155 del Código Civil que dice que los hijos deben obedecer a sus padres y respetarles siempre y contribuir equitativamente, según sus posibilidades, a levantamiento de las cargas”, ha comentado. También se ha referido a “la pérdida de autoridad en la escuela, el absentismo y el fracaso escolar” y ha criticado que “se aprueba por ministerio de la ley”, lo que se traduce en chavales que ve en su juzgado “en tercero y cuarto de ESO que no saben ni juntar las letras y los que saben, no saben lo que significan. A ello, ha sumado “los complejos y el miedo a decir no a los niños”; la influencia de los medios de comunicación, con “programas basura en la televisión que han creado una situación de incultura y pérdida de valores”; los efectos de las drogas, que “parece que estamos otra vez en mayo del 68 con los porros”, y las nuevas tecnologías. Ante este panorama, ha reclamado que “tengan un poco de sentido común los políticos”, si bien ha apuntado que “lo malo” es que “de estas cosas no se habla en elecciones”. “Un pacto de educación que dure una generación y un pacto por el menor. Son niños, no adultos”, ha apostillado poniendo como ejemplo que ya hay algún candidato diciendo que “va a derogar una ley que no sabemos si ha entrado en vigor”.
COLLEJA

Ha abogado, además, por “saber decir que no y volver a modificar el Código civil para que los padres puedan corregir razonable y moderadamente a sus hijos”. “El otro día el presidente (del Gobierno) dio una colleja a su hijo y no pasó nada. A lo mejor se la pega otro padre a otro hijo y le meten en unas diligencias. No soy partidario del cachete, pero confundir en este país el cachete con un maltrato… Así nos va. Los niños se nos han subido a las barbas”, ha declarado. Al hilo y aunque los menores siguen cometiendo delitos “de siempre”, como robos, el juez ha llamado la atención sobre el aumento “escandaloso” de maltratos por parte de hijos a padres y de acoso, chantajes y amenazas a través de las redes sociales, antes con el ordenador y ahora sobre todo mediante los teléfonos móviles. Al respecto, ha abundado en “tres problemas” que plantean estos instrumentos. En primer lugar, convertirse en “una droga”, dado que quien “se levante y lo primero que haga sea ver si tiene un whatsapp tiene un problema”. Es, igualmente, “muy peligroso para cometer hechos delictivos, contra el honor, intimidad, amenazas, chantajes…” y también “para ser captado”, por ejemplo, con páginas y directrices de chavales que sufren anorexia y bulimia. “Son muy buenos, pero peligrosos. Un menor no debería tener un móvil si no tiene 14 años y lo bueno sería que lo tenga cuando se lo pueda pagar”, ha defendido, si bien se ha mostrado convencido de que en estas fiestas navideñas los móviles de última generación serán “los regalos estrella” para los niños.