El ilustre pealeño contará con un espacio museístico dentro de la biblioteca municipal, que pretende ser el lugar de referencia de consulta de sus obras.

El Ayuntamiento de Peal de Becerro ha comenzado las obras de la Sede Digital del Archivo de Rafael Láinez Alcalá, que estará albergada en una zona ampliada dentro de las instalaciones de la biblioteca municipal de la localidad y contendrá documentos importantes a nivel local, además del acceso a todo el archivo digital que está contenido en el Instituto de Estudios Giennenses.

Años más tarde de su muerte, el Ayuntamiento de Peal de Becerro adquirió la biblioteca y el archivo personal del intelectual jiennense rescatando para su pueblo y para la comunidad científica un legado de gran valor, que durante 2007 se procedió a organizar y catalogar en el Instituto de Estudios Giennenses conformando el archivo digital de referencia de su obra.

La Sede Digital del Archivo de Rafael Láinez Alcalá pretende ser un espacio de convivencia y de consulta “donde le rendimos homenaje a este ilustre pealeño catedrático de la Universidad de Salamanca, que nos dejó un gran legado con su obra y que ahora, después de ser digitalizada y catalogada por el Instituto de Estudios Gienneses, vuelve de alguna forma a su casa”, ha asegurado la alcaldesa de Peal de Becerro, Ana Dolores Rubia, que ha puesto en valor la trayectoria de Láinez Alcalá que con trece años comenzó a publicar sus crónicas como corresponsal en Peal del periódico ‘La Regeneración’ y a colaborar en la revista ‘Don Lope de Sosa’ ambos dirigidos por Alfredo Cazabán Laguna.

Nacido en Peal de Becerro el 22 de Abril de 1899, Rafael Laínez realizó sus primeros estudios en la escuela nacional de su pueblo y continuó con el bachillerato en el Colegio de Jesús de Úbeda. En Baeza completa su etapa de bachiller en el Instituto General y Técnico de Segunda Enseñanza donde tuvo contacto personal con el poeta Antonio Machado.

A Madrid se traslada para obtener la licenciatura que se ve interrumpida por la Guerra de África en la que participa y desde la que envía crónicas de guerra. A su vuelta termina la licenciatura en Filosofía y en 1928 obtiene el doctorado con una tesis titulada ‘Aportaciones a la biografía de Don Bernardo de Sandoval y Rojas, obispo de Jaén y arzobispo de Toledo y protector de Cervantes’ que sería publicada como ganadora del premio Larragoiti.

En este mismo año inicia su andadura docente, primero como profesor auxiliar de Historia del Arte en la Universidad Complutense y después en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando hasta pasada la Guerra Civil en que se incorporaría a la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. En 1945 obtiene su primera cátedra de Historia del Arte en la Universidad de La Laguna (Tenerife) pero no sería hasta 1949 cuando obtiene su cátedra definitiva en la Universidad de Salamanca. A partir de esta fecha comienza su época de mayor producción literaria y periodística además de fomentar también la divulgación del patrimonio artística gracias a su intensa actividad conferencial.

En 1969 fue nombrado hijo adoptivo de Salamanca con motivo de su jubilación. Láinez mantuvo siempre estrecha colaboración con Jaén, lo que le valdría para ser nombrado cronista honorario de Úbeda y miembro fundador del Instituto de Estudios Giennenses. En Madrid, es colaborador del Centro de Estudios Históricos, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

De su abundante producción literaria destaca sus trabajos para los periódicos : ‘La Regeneración’, ‘Patria’, ‘La Provincia’, ‘Paisaje’, ‘La Esfera’, ‘Anuario del Adelantamiento de Cazorla’, ‘Don Lope de Sosa’ o la revista ‘Archivo Español de Arte y Arqueología’. En cuanto a sus obras mayores destaca su tesis, ya referida, y Pedro Berruguete, pintor de Castilla; ensayo crítico biográfico galardonado en 1934 con el Premio Nacional de Literatura.