El dos por ciento de los conductores que han pasado pruebas de alcoholemia y más del 27 por ciento de los sometidos al test de drogas han dado resultados positivos durante la campaña realizada este mes por la Dirección General de Tráfico (DGT) en carreteras de la provincia de Jaén.

En concreto, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil hicieron 3.153 controles de alcohol, de los que 66 que han dado positivo (el 2,09 por ciento. Además, realizaron 91 pruebas salivales para comprobar la presencia de drogas en el organismo, resultando positivas 25 de ellas (27,47 por ciento), según ha informado la Subdelegación del Gobierno.

Los resultados de la campaña revelan un incremento de los conductores que circulan habiendo consumido alcohol o drogas con respecto a la anterior operación realizada el último mes de junio. Entonces los porcentajes fueron del 0,44 por ciento los casos positivos en alcohol y del 17,72 por ciento los de drogas.

Como suele ser habitual, entre las sustancias psicoactivas más consumidas están el cannabis, la cocaína y las anfetaminas, que producen en la conducción síntomas de relajación, menor concentración, percepción alterada o limitación de la movilidad, entre otros efectos.

El alto porcentaje de personas que conducen con síntomas de haber tomado drogas ha motivado a la Dirección General de Tráfico a ir incrementando progresivamente los test salivares que detectan la presencia de estupefacientes en el organismo. Desde la DGT se recuerda que, pese a que la campaña ha finalizado, los agentes de Tráfico de la Guardia Civil continuarán realizando controles de alcohol y drogas a cualquier hora del día y en cualquier carretera con el objetivo de disuadirlos de conducir.

La determinación de la DGT por erradicar a los conductores que se ponen al volante tras haber ingerido algún tipo de sustancia psicoactiva es lo que ha llevado a este Organismo a incrementar las sanciones y poner en el punto de mira a los reincidentes en la última reforma de la Ley de Seguridad Vial. La sanción por conducir tras haber tomado drogas está castigada con una multa de 1.000 euros y la retirada de seis puntos.

En el caso del alcohol se mantiene en 500 euros, salvo si la tasa de alcohol supera el doble de la permitida o si son reincidentes, es decir, aquellos conductores que hubieran sido sancionados en el año inmediatamente anterior por dar positivo. En estos dos casos la sanción es también de 1.000 euros.