La estación de Espelúy ha celebrado sus fiestas en honor a San Miguel con una serie de actividades que han destacado por la alta participación de sus vecinos.

Las fiestas de San Miguel tienen su origen en el año 1965 cuando las familias de los núcleos de población de Bujaraiza, Cabañuela, Aguadero, Lagunillas, Cerezuelo y Solanas de Padillas se tuvieron que trasladar a la estación de Espelúy por las obras del pantano.

Hasta noviembre de 1974 las fiestas se celebraron sin procesionar el santo ya que la imagen se quedó en la iglesia de Bujaraiza. A partir de esta fecha una vecina se la trajo a la estación de Espelúy. En un principio la tuvo en su propio municipio y a su fallecimiento se trasladó a la iglesia.

En la actualidad la hermandad de San Miguel cuenta con 130 hermanos y en los últimos años han restaurando la imagen y han construido unas andas.

El objetivo principal de esta hermandad es recuperar las tradiciones serranas, entre ellos la de los bolos, que ya se han implantado en la estación. También han organizado varios viajes a Bujaraiza con el santo y han realizado un hermanamiento con la localidad de Hornos.

Otra de las iniciativas que se llevan a cabo en dicha festividad ha sido la acampada en la finca Santa Ana, el pregón de las fiestas y el ofrecimiento de la tradicional cuerva, una bebida típica serrana, similar a la sangría.

Tampoco puede faltar la tradicional cena de hermandad, la degustación del potaje de garbanzos, de andrajos y el flamenco, junto con la velada musical.