Los fuegos artificiales iluminaron el cielo en Villacarrillo, era el final a toda una intensa semana de actividad festiva. El agua cumplió las predicciones e hizo acto de presencia en el final de las celebraciones como anunciando que todo terminaba hasta el próximo año. La ultima jornada, las calles se abarrotaron, ganas de aprovechar hasta el último minuto de feria y además, disfrutando mas porque esa jornada se había declarado “Día del niño”, con una considerable rebaja en los precios de las atracciones que llenó estas sobre todo de niños, ya que el precio reducido ayudó a alargar el presupuesto y por tanto a usar mas los “cacharricos”.

No han faltado los pilares básicos de las fiestas villacarrillenses. Las celebraciones en honor a los patronos, el Cristo de la Vera-Cruz, nombrado alcalde honorario, y la Virgen del Rosario. También importante los eventos taurinos con festejos como los tradicionales encierros, la corrida y un Grand Prix Romano, actividad esta última muy de moda y donde varias peñas de jóvenes compitieron y de paso, divirtieron al público asistente. También tradicional el teatro profesional, que este año ha dejado sobre las tablas del coliseo tres musicales y dos comedias. En este caso, histórico lleno para el musical dedicado a Abba, que dejó en la calle a más de 100 personas al colgarse el cartel de aforo completo.

No menos importante, las verbenas, coincidiendo algunas en fin de semana y que en el caso de la primera, vio amanecer repleta de público en el parque municipal. Este año además, la feria de maquinaria consolida su recuperación y por tanto fortalece las ganas emprendedoras de los empresarios participantes, pues han crecido en número de expositores, así como en público asistente.

Una vez finalizados los actos, queda de nuevo el debate en el aire, Villacarrillo necesita un ferial que permita crecer a sus fiestas en un entorno de acorde a los tiempos, donde la convivencia entre feria y vecindad, sea más llevadera.