Nos disponemos a navegar nuestro río más vivido, mágico y poderoso. La barcaza es un espectáculo cuyo título no da cabida a error; “Guadalquivir”. El motor está constituido por un grupo de remeros tan poderosos como la corriente de nuestro protagonista. Artistas de la provincia de Jaén; tierra que ve nacer el agua que recorre esta arteria principal de nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, nuestra Andalucía. Artistas y Jaén, ¡qué combinación tan perfecta! Se acaba de estrenar esta iniciativa artística jiennense y ya estamos deseando que empiece a girar por toda España; porque lo merece, porque rezuma tanta calidad que sería imperdonable que se quedara olvidada en el cajón de los miles de olvidos de esta puñetera desidia que nos atraca a mano armada cada día. “Guadalquivir” es elegancia en estado puro, purísimo. Pocos adjetivos pueden calificar mejor este espectáculo que vimos, sentimos el pasado 1 de mayo en el Teatro Coliseo. “Guadalquivir” es poesía bailada. Es baile que se canta. Raza, embrujo y todo lo que conlleva el arte del flamenco bien entendido. En sus aguas se sumergen, a la par, las palabras del poeta villacarrillense, Javier Galera, el cante profundo, “duelista” y preciosista de Curro Pérez y Juan Carmona, las guitarras bellísimas de nuestro Blas Mora (creo, siendo profano en la materia, que nunca le habíamos oído tocar así de maravilloso) y Pedro Montesinos, la percusión milimétrica de Juan Carlos Muelas y la presencia desbordante de María del Mar Ramírez y su compañía; Petra Ernest y María Luisa Mariscal. La bailaora se convierte en ola gigantesca que le da el punto máximo de emoción al recién nacido espectáculo.

Como hemos dicho en un principio, apoyamos a todo este elenco de artistas de nuestra tierra (creo que si no todos, la mayoría) que se arriesgan, se tiran sin red, ni flotador, en el río de ese futuro imperfecto y desconcertante como es, actualmente, el de la cultura, para sacar adelante un acontecimiento brutal para los sentidos. Una obra de arte que ahora debería poner rumbo al mundo. Río y afluentes; Borosa por soleares, El Tranco por fandangos, Cañamares por sevillanas…Tangos, seguiriyas, alegrías. Esos son los remos y el hilo conductor de esta propuesta nuestra. Larga vida.