Hoy me quiero dirigir, desde la más absoluta sencillez y humildad, a aquellas personas que desde redes sociales han menospreciado, menosprecian o menospreciarán a Sabiote o a sus vecinos y vecinas. Gracias por demostrar que la ignorancia es atrevida, más si cabe desde una red social. 

Por tanto, y a modo de labor social, con este pequeño artículo de opinión les quiero mostrar nuestra pequeña villa de apenas 4.000 habitantes. Pero sobre todo, les quiero revelar su mayor tesoro: sus vecinos y vecinas.

Nuestra historia se remonta al segundo milenio antes de Cristo, en la conocida como Edad de Bronce, donde se ubican asentamientos como el localizado en la Plaza de nuestro Castillo Fortaleza. Desde su origen hasta nuestros dias, Sabiote ha gozado de la presencia de culturas muy diversas atraídas por su posición privilegiada sobre el Valle del Guadalimar, y que han marcado nuestro patrimonio material y humano.

En lo referente a lo patrimonial: el albaicín, el recinto amurallado, el Castillo-Fortaleza, los numerosos palacios y casas palaciegas, Santa María y su antiguo convento, la Ermita de San Ginés, la Parroquia de San Pedro Apóstol y un largo etcétera. Un legado del que hoy goza nuestra villa gracias, en parte, a la figura de Andrés de Vandelvira, y a la de su hijo Alonso.

Por otra parte, musulmanes y calatravos, entre otros muchos, dejaron su impronta en el costumbrismo y el carácter de nuestros antepasados, sembrando la base de lo que hoy somos: gente acogedora, gentil y afable (sí, todos sinónimos) que trata al visitante de igual a igual, que lo respeta y que le ofrece todo cuanto está en su mano.

Personas sin complejos, que sienten orgullo de lo que son, de sus raíces y de su presente, y que luchan por labrarse un buen futuro. Un pueblo que se une contra la injusticia, que lucha por unos principios basados en el respeto y la convivencia, que se involucra en el asociacionismo como herramienta de fuerza y que apoya el feminismo y el protagonismo de la mujer en la sociedad. Una villa que también sueña con su más que merecida declaración de Patrimonio de la Humanidad junto a las vecinas Úbeda y Baeza.

Somos, en definitiva, eso que cada año muestran nuestras Fiestas del Medievo: solidaridad, unidad y respeto. Esa es nuestra seña de identidad, nuestro ADN, y no estamos dispuestos a aceptar que la ignorancia atrevida que demuestran algunos usuarios de las redes sociales cambien nada de lo que somos ni de lo que nos sentimos:

SABIOTEÑOS Y SABIOTEÑAS ORGULLOSOS DE SERLO.