Entrevista a Andrés Ortiz Tafur. Él es la locura.

De la nueva obra del escritor, cantante y compositor linarense, Andrés Ortiz Tafur, ya os hablamos en su momento. Desgranamos parte de los cuentos que se compilan en este libro que publica la editorial Huerga&Fierro. La continuidad, depurada, de su primer trabajo literario; “Caminos que conducen a esto” es una sucesión de relatos cortos en los que el autor nos presenta una caterva de personajes de locura inventada y de personalidades tan imposibles como entrañables. Gente normal; a veces feliz, otras veces sola, que nos dibujan una cotidianidad mucho más real de lo que nos imaginamos. Hoy hemos querido hablar con el protagonista de semejante plantel de “artistas”.

-¿Aquellos caminos que iniciaste, hace un par de años con tu primer libro, han acabado en esta segunda entrega o es una pequeña parada?

El camino continúa. Y, por tanto, Yo soy la locura es una etapa más, un destino en el que hacer acopio de víveres y persistir en la búsqueda.

-¿Esta es la dirección a seguir o hemos alcanzado una meta para abrir otra etapa que nos traiga, de tu pluma, una historia larga?

No abandono la senda del cuento. Se trata de un género que me apasiona. Y lo próximo que publique seguirán siendo cuentos. ¿Para cuándo una novela? No lo sé; supongo que, simplemente, cuando la historia que surja en mi cabeza no pueda ser narrada en 5, 10 ó 15 páginas.

Para quién no te conozca, ni haya leído aún ninguno de los dos libros; ¿qué se puede encontrar el lector en tus obras?

Personajes arrastrados al extremo por la realidad que ocupan; historias y conflictos cotidianos afrontados desde el interior. Es decir, sacando a la luz esas soluciones-pensamientos que todos (creo) tenemos cuando nadie más nos ve ni nos escucha. Venga, reconócelo: ¿no te ocurre muchas veces que no puedes ser tú, porque sabes que la sociedad no asimilaría tus respuestas?

Si yo te contara… ¿Hay algo de tu yo más íntimo en “Yo soy la locura”? ¿Algún detalles autobiográfico?

No existe chambergo lo suficientemente grande para protegernos de la vida que se sucede… Escribo sobre lo que ocurre a mi alrededor. E imagino que a veces yo andaré dentro, de una u otra forma. Pero sin el ánimo vivo de contarme.

Vemos que escribes y le cantas, con la misma pasión, a la locura y al sexo, pero creo que, sobre todo a la soledad…

¡Es que estamos tan solos! Hasta la mayoría de las veces que escuchamos música lo hacemos estando solos; y hasta muchas de las veces que practicamos sexo estamos solos…La soledad es nuestra gran compañera.

Yo tengo algún relato marcado en la casilla de favoritos; “Caminando en círculos” o “Teodoro y Matilde” ¿Nos podrías explicar de qué hablan estos en concreto, sin desvelar demasiado?

Caminando en círculos es, tal vez, el último eslabón de Caminos que conducen a esto y el primero de Yo soy la locura. Un relato circular, muy latinoamericano. Una metáfora jodida, muy puta, de lo que es la vida. Teodoro y Matilde es un ejemplo de lo solos que estamos, de lo poco que nos comunicamos con los demás y de lo mucho que nos comemos la cabeza; una guerra en la que esos dos individuos, Teodoro y Matilde, lo conforman todo: el campo de batalla, un ejército y el ejército rival.

¿Cuál es tu proceso creativo? Sabemos que tienes un refugio en las montañas, muy propicio para cultivar cualquier arte.

Soy muy anárquico. Pagaría por tener alguna clase de rutina. Sólo durante el primer rato del día, con los primeros cafés, que suelo dedicar a releer y corregir lo escrito, se han hecho costumbre. Lo demás surge de manera espontánea o tras mucho tiempo perdido.

¿Qué lee Andrés y qué autores son los que más se repiten es sus estanterías?

Leo mucho cuento. Mucho. Y supongo que a eso se debe mi fijación por el género; porque llego a él a través del placer de la lectura. Leo mucha novela corta, que no se estira hasta las doscientas y pico páginas… ¿Qué bueno el último de David Trueba, verdad?

Ahora estoy leyendo mucha literatura norteamericana. Esa es la razón por la que la gente nombra esa influencia en mis relatos; no somos impermeables. He regresado a Auster, a Carver, a Wolff; he conocido a George Saunders, y me lo estoy bebiendo con un gusto que ni imaginaba…

Y claro, a los grandes cuentistas de aquí: Monzó, Tizón, Castán, Márquez, G. Navarrro, Neuman…

Ahí coincidimos porque de la última novela de David Trueba “Blizt” estoy completamente enamorado.

 Pequeño test telegráfico 

-. Una lectura reciente que quieras recomendar.

Diez de diciembre, de George Saunders

-. Una lectura que te decidiera ponerte a escribir.

Cualquiera de Monzó o Hipólito G. Navarro.

-. ¿Por qué hay que comprar o leer tus cuentos?

Prefiero que esa respuesta me la den a mí los lectores.

Pues venga, la doy yo. Creo que no había leído con tanta pasión un libro de cuentos, que no una novela. Quería saborearlo poco a poco sabiendo que, en muchos casos, los cuentos se disfrutan de manera independiente y uno puede acudir a estos libros cuando le dé la gana y le apetezca, incluso intercambiando el orden de lectura de capítulos/cuentos. Pero fue abrir este catálogo de locuras y no poder para hasta la última palabra. No digo nada más…